Escrita por Felipe Berger Ovalle, Economista Universidad Mayor.

El objetivo del Banco Central de Chile, es velar por la estabilidad de la moneda. Esto significa mantener la inflación dentro del

rango meta establecido por dicha institución, esto es, 2% a 4% en el año.

El pasado jueves el INE entregó la cifra de IPC correspondiente al mes de agosto, en donde se exhibe nula inflación. En otras palabras el cambio de costo de vida para el pasado mes experimentó una nula variación, registrando una variación acumulada para el año de 2,4%. Indicando que la trayectoria de inflación va en sentido correcto con lo establecido por el Banco Central, por lo cual a finales del presente año debería observarse una inflación dentro del rango meta anual.

Por su parte el mismo artífice de la política monetaria de nuestro país informó que la actividad económica para el mes de Julio medida por el IMACEC, fue de 0,5%, la más baja del año y bajo lo esperado por el mercado. La serie anota en 12 meses un alza de 0,7%, lo anterior impulsado por la minería.

Eh aquí el dilema. Si la economía chilena durante los últimos años crece por debajo de lo proyectado, a una tasa cercana del 2%, ¿qué hacer al respecto? Todo analista e incluso el Grupo de Política Monetaria, recomendaría al Consejo del Banco Central de Chile que disminuyese la tasa de política monetaria, la que actualmente se sitúa en 3,5%.

¿Por qué tal recomendación?, si la economía crece aletargadamente y a la vez la inflación se encuentra contenida dentro del rango meta, el hecho de bajar la tasa de interés –en conjunto con buenas políticas públicas, que generen un aliciente a la inversión, cosa que no ha sido así– debería generar un efecto positivo sobre el consumo, ergo, sobre la actividad económica y el PIB.

Como reflexión final, ¿a quién debemos culpar? Al Banco Central por actuar conforme lo establece su ley orgánica constitucional, en el sentido de velar por la inflación controlada, o al actual gobierno que no genera políticas y anuncios que siembren optimismo y certidumbre al sistema económico y por lo tanto a las personas.