Aunque algunos quieran negarlo, el cambio climático es una realidad que ha llegado para quedarse.

En todo el mundo se han visto los efectos de como el año 2016 fue uno de los más calurosos en la Tierra; huracanes más fuertes, lluvias torrenciales, sequías, olas de calor, incluso hasta en nuestro país hemos notado como llueve a una mayor temperatura lo que ha producido aluviones y cortes del suministro de agua en los últimos días.

Dentro del marco de los acuerdos del tratado de París, el cual Chile ya ha firmado, los líderes mundiales accedieron a mover 100 billones de dólares para el 2020, con el propósito de luchar en contra del calentamiento global.

El principal problema existente en estos momentos es que los países que enfrentan los peores riesgos del cambio climático son generalmente lo más pobres y se encuentran en las posiciones más bajas del ranking de transparencia. Frente a esto, organismos como Transparencia Internacional han mostrado su preocupación que el dinero que éstos reciban se pierda por la existente corrupción dentro de estas naciones.

Financianciar la lucha contra el calentamiento global

El financiamiento climático es el dinero que envían las naciones más ricas y con una mayor huella de carbono a las más pobres, para luchar contra los efectos que produce el cambio climático. Este monto enviado se subdivide en dos categorías:

  • Mitigación que se utiliza para detener el calentamiento global como por ejemplo construcción de plantas de energías renovables, implementación de sistemas de transporte público más limpio, actividades de reforestación, etc. 
  • Adaptación donde el financiamiento sirve para ayudar a países que ya sufren los efectos del clima (construcción de muros de defensa, mejorar sistemas de irrigación, creación de refugios de emergencia ,etc).

Ejemplos de mal uso de estos fondos ya se ha comprobado en la República de Maldivas, donde millones de dólares destinados a ayudar a las víctimas del Tsunami desaparecieron y en Bangladesh se descubrió que los refugios anticiclones se encontraban mal construidos.

Frente a esto, es necesario tener una mayor conciencia sobre esta nueva amenaza y es deber de todos de controlar que los montos destinados a su lucha se usen de forma eficiente.