Grecia nuevamente sale en las portadas internacionales por sus problemas de deuda.

El país helénico tras 6 años de rescates financieros a cambio de dura reformas, enfrenta nuevamente dificultades para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) sea partícipe del tercer plan de rescate de la nación.

Sin embargo, por el informe recientemente publicado por la institución, ésta se muestra bastante reacia a participar sin que se produzca una reestructuración de la deuda griega.

 

El año 2016 fue algo positivo para el gobierno de Atenas, el país terminó con un crecimiento del 0,4% y el Fondo Monetario Internacional estima que el 2017 puede ser mejor llegando a un 2,7%. Sin embargo, el nivel de deuda del 180% del PIB de la nación helénica es el principal problema existente. La Unión Europea insiste en que las reformas en Grecia darán los resultados esperados, pero el FMI señala que es necesaria una reestructuración completa de la deuda, ya que indican que el monto adeudado es insostenible al largo plazo y están haciendo llamados a los miembros de la UE a reducirla. No obstante, éstos hasta el momento no están dispuestos a realizar modificaciones y presionan al país griego a efectuar mayores reformas de control fiscal que puede generar más problemas al gobierno helénico.

 

Estas diferencias han llevado que exista bastante incertidumbre en relación a la participación del FMI en este rescate ya que una de las condiciones en que éste decida intervenir es que exista viabilidad de pagar lo adeudado.

Este duelo entre las partes ha llevado a que vuelvan a aumentar los temores sobre una nueva crisis de deuda, lo que finalmente podría conllevar a la posibilidad de que Grecia saliese de la zona euro.

El tiempo para que se encuentre una salida de este problema se acaba, ya que en julio el gobierno griego debe hacer otro pago a sus acreedores que sin fondos de rescate no será capaz de realizarlo.