Durante las últimas semanas, vimos como las diferentes coaliciones políticas se reorganizaron,  hicieron cambios a sus programas y congregaron a diferentes personalidades  políticas, culturales y deportivas, con el fin de reunir a la mayor cantidad de votantes para las elecciones de este domingo.

El lunes recién pasado, fue el primer y último debate antes del balotaje organizado por la  Asociación Nacional de Televisión (Anatel). Alrededor de 2 horas, tanto Guillier como Piñera se interpelaron y argumentaron sus diferencias. Las escaramuzas por crecimiento económico y el financiamiento a sus programas de gobierno fueron las que destacaron entre uno y otro. Por otra parte, el fin del monopolio de las AFP y la reducción del precio de los medicamentos  fueron los ítems en que tuvieron similares coincidencias.
Se esperaba una elección bastante cerrada, voto a voto, como la de Lagos y Lavín; sin embargo, los resultados de ésta fueron totalmente contrarios, donde Piñera se impuso con un 54,57% versus el 45,43% de Guillier.

Las cifras destacan que Piñera es el presidente mayormente votado en segunda vuelta, 3.788.847 votos versus los 3.467.514 que sacó Bachelet en las elecciones pasadas. El candidato de Chile vamos se impuso en 13 de las 15 regiones de Chile. Otro dato relevante es que votó una mayor cantidad de ciudadanos que en la primera vuelta, lo que desestima la teoría que si la gente no iba a votar ganaría Piñera.

Culpas cruzadas
Por parte de algunos miembros del oficialismo, se culpó a la falta de unidad por parte de la nueva mayoría, asimismo, la diputada Cariola indicó que dado que parte del electorado del Frente Amplio no votó por Guillier, conllevó a la elección de Piñera. Otros hicieron un mea culpa mayor señalado que realmente no entendieron lo que quería gran parte de la ciudadanía.

Tendencia en Latinoamérica.
Chile vuelve a tener un presidente de derecha, sumándose a la tendencia que está rigiendo en Sudamérica cómo Perú, Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay.

Desafío a futuro

Tal como indicó la presidenta Bachelet, a Piñera le espera un Chile bastante complejo, con un congreso dividido y variados desafíos económicos y sociales que tendrá que enfrentar.